"Consejos desde la experiencia para mamás inquietas que se preguntan cómo alimentar a su bebé sin morir en el intento"

domingo, 9 de marzo de 2014

Máxima 9: el colecho facilita el descanso y la alimentación nocturna



Ahora le llamamos “colecho”, pero es un recurso ancestral que, aun sin nombre, han practicado nuestros padres, abuelos, tatarabuelos… para facilitar el descanso de todos. Dormir con nuestro bebé no tiene nada de malo, así que no debemos sentirnos culpables por ello, aunque la “sociedad” diga lo contrario. Además, nadie tiene por qué saber cómo dormimos y con quién lo hacemos.  
Desde luego, debemos tener unos cuidados mínimos, que son incluso de sentido común, sobre todo, las primeras semanas, hasta que nos acostumbremos.
La primera noche que mi bebé durmió en casa colocamos una lamparita de seguridad, pequeñita y con apenas luz, que utilicé al menos un par de meses. Cualquier movimiento, ruido o gesto, con sólo abrir los ojos era capaz de verle, sin tener que encender la lámpara de la mesilla.  
A pesar de que el padre era plenamente consciente de que nuestro bebé dormía con nosotros, las primeras semanas le coloqué de mi lado, con la cunita haciendo barrera para evitar que se cayera. Mi sueño era tan sensible, que apenas hacía cualquier movimiento, yo me daba cuenta. Pasado el mes, más o menos, el padre ya fue consciente de la presencia de nuestro bebé en la cama, por lo que ya da igual de qué lado le coloque.
Aprender a darle el pecho acostada es imprescindible. Un consejo: una almohada entre las piernas ayuda a nuestra espalda. Una vez que somos capaces de hacerlo correctamente, todo fluye de maravilla.
Los primeros días me levantaba a darle el pecho sentada para sacarle los gases, pero poco a poco nos fuimos acostumbrando a hacerlo acostados. Es algo gradual, una noche nos quedamos dormidos después de una toma, y ya está. Ahora, apenas mi bebé busca el pecho, yo se lo doy. Tan pronto acaba, lo suelta y seguimos durmiendo.
Los primeros dos meses dormía una media de dos a tres horas, llegado el tercero comenzó a dormir unas cuatro horas, eso quiere decir, que se despierta dos veces por la noche, más o menos. Dormir toda la noche es algo que los niños hacen más adelante, todo llega. Cuando son bebés deben alimentarse por la noche. Si se despiertan, lo más probable es que sea por hambre, pero también puede que necesiten saber que mamá está cerca.
Durante el día mi bebé duerme y juega en su cunita, para irse acostumbrando a ella y que no le sea extraña. Con mi hija mayor lo hice exactamente igual. Alrededor del año, dormía en su cuna de forma habitual, así, poco a poco fue durmiendo más en su cuna y menos en mi cama, por lo que el cambio ni siquiera lo notamos.
Los vecinos han llegado a preguntarme si mi bebé duerme en casa, porque no le escuchan llorar por las noches. Así somos felices, todos.

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